Carta a "PI" por el Europeo por Javier Rivero
FELICIDADES “PI”, SUBCAMPEONA DE EUROPA
No quería dejar pasar tan señalado momento sin dedicar unas líneas a nuestra flamante SUBCAMPEONA DE EUROPA.
No resulta fácil resumir en unas líneas todo lo que siento, máxime si cabe, cuando aún no he acabado de asimilar tan extraordinaria noticia, pero lo voy a intentar, porque “Pi”, se merece ese esfuerzo.
Lo primero que se me viene a la cabeza es la imagen de Andrea, levantando los brazos, victoriosa, en posición seiza, tras completar los 25” de Osaekomi a la italiana, que le daban el paso a la final, pues los que la conocemos, sabemos que ella siempre mantiene con frialdad sus sentimientos de emoción tras un gran éxito deportivo, pero es que este era... ESPECIAL.
Lo segundo, los recuerdos de los malos momentos que pasamos la temporada pasada, con mucho sufrimiento, choques de caracteres, decepciones y fiascos deportivos, ganas de tirar la toalla... Recuerdos que en el momento de ver a Andrea con los brazos levantados, hicieron aflorar en mí todos mis sentimientos y por qué no confesarlo, algunas lágrimas.
Lo tercero, y mi mujer, Amaia, puede dar fe de ello, la frase que solté mientras despegábamos de Budapest, tras haber presenciado el mundial de Andrea, el año pasado, y que fue: ...”Volveremos... y no será para hacer turismo” Y hemos vuelto a un gran evento internacional. Y a la vista está que no para hacer turismo, sino para TRIUNFAR, porque eso es lo que has hecho: TRIUNFAR.
Lo cuarto, la imagen por televisión de “Pi” en el podium, mirando hacia arriba, viendo alzarse la bandera nacional, con una sonrisa de oreja a oreja y una cara que emanaba satisfacción por todos sus poros, porque sabía que había puesto todo en el tatami y eso es por lo que hemos peleado siempre, dar el máximo de uno mismo, independientemente del resultado final y LO HAS HECHO.
Lo quinto, a Andrea subiendo por las escaleras de la estación del Ave, en Zaragoza, cuando esta tarde fuimos a buscarla José Luis, su papá, y yo. Verla me ha vuelto a conmover, hasta el punto de que no sabía qué decirla. Ella al vernos ha sonreído y enseguida me ha enseñado su medalla, su diploma, los dorsales que nos ha regalado... Y nos hemos puesto a hablar de judo. Venía con el polo del club, con los pantalones de la nacional, pero con el polo del club, porque ella es ante todo JUDO CLUB ZARAGOZA, allá donde hace falta, donde se la necesita para exhibiciones, etc. Allí está ella, con esa cara a veces de “cascarrabias” pero allí está, al servicio del club.
Lo sexto, cuando volvía ya hacia mi casa, y estaba en el semáforo de Vía Ibérica, he mirado a mi derecha y he visto el colegio Misioneras, ahora reconvertido en Escuela de Estudios Máster, y un escalofrío me ha recorrido el cuerpo, se me ha puesto piel de gallina, porque de un colegio tan chiquitito, no pasábamos de 235 alumnos, de un gimnasio tan pequeñito porque no había sitio para más, de un club ”pequeñito” porque nunca hubo más cera que la que ardía, ha salido una SUBCAMPEONA DE EUROPA, que con tres años empezó a campar por el viejo y verde tatami de tela de Misioneras (que aún conservamos). Allí comenzaron sus primeros juegos, sus primeras técnicas, sus primeros combates, sus primeras “galletas”, sus primeros cubanitos...
Lo séptimo y lo octavo me lo guardo para mí, para Pablo y para ella, porque cuando pasen estos días de locura que ahora se nos avecinan y podamos llevar a cabo esa cena que nos apostamos hace tres meses en el japonés de Aragonia, (Y QUE TE TOCA PAGAR, “PI”) te diré lo que se me pasaba ahora mismo por la cabeza, y que sólo ella y Pablo sabrán.
ANDREA, PARA MÍ YA LO SABES, “PI”... ¡¡¡FELICIDADES!!! ¡¡¡¡CAMPEONA!!!